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lunes, 1 de julio de 2013

I CROSS NOCTURNO NAVACERRADA

En primer lugar, pedir disculpas por el abandono del blog. Espero poder dedicarle algo de mi inexistente tiempo libre. En segundo lugar, observaréis que he cambiado el título del blog. Y la foto de cabecera. El cambio de título se debe a que, en origen, "tu mundo no tiene límites" (antigua denominación) hacía (sigue haciendo, de hecho) referencia a un momento de superación personal en todos los sentidos. Crecer como persona, intelectualmente (a través de los estudios de la licenciatura en humanidades), emocionalmente (el nacimiento de Jorge y la nueva estructura familiar que conlleva) y económicamente (tras un cambio radical -a peor- en mi status tras truncarse para siempre mi carrera profesional). Y por qué no, también deportivamente. Hace tiempo que vengo leyendo constantemente lo de romper límites. Todo es ir más rápido. Más lejos. Más alto. Y conseguirlo cuanto antes. Parece que si no lo haces no eres nadie. Y esto no va conmigo. Yo ya di lo que tuve que dar en mi vida deportiva, que no fue poca ni breve, y concibo lo que hago en dos aspectos: deporte por salud y deporte social. Así que, retomando un brillante y oportuno comentario de Suso en FB, ya me planteé de manera definitiva que la palabra "límites" en un blog en el que, esencialmente, ya casi solo hablo de carreras, no tenía mucho sentido. La realidad se construye socialmente y el lenguaje se modela por convenios interpersonales que lo dotan de un contenido semántico variable a través de los diversos momentos y coyunturas. Así, el sentido de "límite" que los lectores del blog querrían encontrar en él, no lo hallarían. Por tanto, mejor ajustarse de nuevo al contexto y olvidarse de ello, cambiando el título. La foto, me la puso Bego en el FB y me gustó. De paso, si alguien sabe como dimensionarla para que ocupe toda la pantalla, que me eche un cable, por favor. El hecho de sustituir una foto con cierto valor sentimental para mí; ya que salía en ella Óscar no es porque le haya olvidado o considere que es el momento de prescindir de su siempre presente recuerdo; sino que entiendo que aquélla conllevaba para mí un significado que formaba parte del contenido de "límites" y no se ajusta al nuevo mensaje. Óscar sigue siempre con nosotros. Haya foto o no la haya.

Antes de la cena...
Después de la plasta, vamos al lío. Me llamaba la atención salir a correr de noche. Evidentemente, mejor hacerlo en compañía. Y mucho mejor poder hacerlo en un evento integrado en el fin de semana del GTP, con mucho ambiente y gente conocida. Así, cuando salió este evento no tuve mucha dificultad en animarme. Y, visto que algunos amigos se apuntaban , pues mucho mejor. Días antes del evento, Juanlu me comentó que Celina (gracias!!!) había organizado una cena previa para ver luego la salida del GTP y nos apuntamos con ellos al ágape. Ya había conjunción astral para que todo saliese bastante bien.

Después de la cena...
El problema fundamental, sin embargo, recae en que diariamente a la hora en que se celebra la carrera (salida 23,15 horas) soy un cadáver ambulante (o bien ya dormido). Y más aún siendo viernes y habiendo madrugado bastante. El haber ido en moto a trabajar contribuye al cansancio y, desde luego, cansadito estaba.









Durante la cena...
Llegué sobre las 18h15' a Navacerrada, directo desde el trabajo. Aparqué junto a la zona de salida/meta y frente a la puerta del restaurante. Pasé a recoger los dorsales de todo el grupo (excepto de Jorge, del cual no sabía el segundo apellido) y se acerco Charli, que visitaba a su familia en el pueblo, Juanlu que dormía en la zona para correr al día siguiente el TP60 y Almu que venía a saludar a toda la tropa de montañeros de su club y conocidos varios. Entre ellos vimos a Pilar que se subió al tren del TP80. Nos fuimos a tomar una cerveza con la familia de Charli (tras dejar en el maletero de sus coche mis trastos y poder liberarme del pesado calzado de seguridad) y llegaron Andrés (que hizo el GTP) y Rubén. Cambiamos de lugar para tomar otra y ya llegó Carlos. Siendo las 20h15' y habiendo quedado en el restaurante, nos dirigimos hacia él y nos encontramos a Carlos y Dani, tras saludar a Sagri y Sagrario.



Para digerir la cena...
Ya en el restaurante, empezó a llegar el resto. Encontramos a Celina (gracias!!) y llegaron Gerard, Jesús, Jorge, Luisfer, Gerardo, Celso, Mónica... El restaurante estaba lleno de corredores. Algunos cenaban para el día siguiente. Otros para salir a las 23h. Las pizzas, muy ricas. El calzone de Andrés, gigantesco. Tras tomar un digestivo, nos fuimos ya, pasadas las 22h, a cambiarnos para la carrera y ver la salida del GTP.

La salida de la carrera es muy emocionante, a oscuras, con los frontales de los participantes iluminados y muchas caras de congoja, entre las cuales estaban la de Jorge (sobre todo), Juan S. y Juan A. A los cuales pude desear suerte, así como a Andrés, Gerardo y Celso. Una vez salieron, nos dispusimos a chequear para la salida, tras varias fotos, también con los compañeros de FFDR y siempre...  una gacela, Óscar!!!

Vídeo grabado de la salida del GTP y TP80:


Con los FFDR's
Con la cuenta atrás que nos dio Nerea Martínez, empezó la carrera. Discurre saliendo del pueblo para tomar rápido caminos, llanos y estrechos, que hacían ir en fila de a uno. Con continuas paradas , sobretodo al vadear dos arroyos. La hilera de frontales en la oscuridad es un espectáculo muy bonito. Se alcanza el embalse de Navacerrada y se sigue más o menos llano hasta el km 4. Ahí pica para arriba como dos kms. Pica bastante y se va más despacio por reducción del campo de visión aqunque no es nada técnico salvo algún tramo de arena suelta. No se veía nada más que al de delante iluminado por tu propio frontal, voces en la oscuridad o una hilera de luces más arriba, al alzar la vista, las cuales indicaban que el camino seguía subiendo. Los únicos peligros eran al pasar determinadas puertas (alguna enmarcada lo que imitaba la altura) o enrejados en el suelo para ganado. Pero siempre surgía de la oscuridad la voz de un voluntario advirtiendo del peligro. El recorrido bien balizado, a pesar de que algunos no viesen las cintas, jajaja...

Antes de salir...
Sobre el km 6 ya acaba la subida y, de ahí a meta, es una pista amplia y bastante compacta que permite lanzarse rápido hasta llegar a la rotonda de entrada a Navacerrada y hasta la meta por asfalto y empedrado el km final. La verdad es que, al no ver casi nada, hay pocas anécdotas que contar.



 




 

Lo que algunos ven en la oscuridad de la montaña...
Fuimos juntos hasta el avituallamiento del km 4 y ahí ya se escaparon un poco Carlos y Jesús a los cuales no cogimos ya. El resto juntos, entrando en meta cogiditos de la mano, como buenos excursionistas del colegio de los Escolapios. Luego, una birra rápida y para casa que ya era muy tarde. por supuesto, felices con nuestro brick de caldito Aneto.

Enhorabuena a todos los que alcanzaron la meta en cualquiera de las variantes del Trail Peñalara, también a quienes lo intentaron.

Es una experiencia bonita y me apetece mucho seguir en este lío de las carreras nocturnas, así que creo que repetiré pronto. Eso sí, mejor que no sea viernes, que estoy muerto de cansancio...


El track, aquí y las fotos, donde siempre.

Ya en meta con nuestro caldito Aneto, el pelotón: Jorge, Carlos, Gerard, Luisfer y yo

martes, 7 de agosto de 2012

III SUBIDA A LOS HERMANITOS

En ocasiones, los sueños empiezan dibujando garabatos en la servilleta de papel de un bar. Y a veces se cumplen. Ese sueño de locos que hace tres años se plasmó, se ha convertido en una carrera consolidada, muy demandada y con más de 150 llegados a meta.

No diría que es una carrera de montaña, técnica. Es una carrera por montaña, Casi plenamente por caminos amplios y con un kilómetro de desnivel medio del 10% con alguna rampa más que interesante. Lo que si tienes es el ánimo del pueblo que se vuelca con el evento y una organización dedicada con todo su esfuerzo y cariño a las necesidades del corredor popular.

Fui con Jorge hasta Candelario, donde nos esperaban Juan y Juanlu. Candelario es un precioso pueblo que merece la pena visitar. Allí encontramos a Emilio y su mujer, que se quedaron a comer con nosotros. Tomamos una comida ligera: calderillo bejarano y carrillada estofada.  Ideal para una carrerita a pleno sol y con cuestas. Tras la comida, fuimos a casa de Juan, que hizo de estupendo anfitrión y al cual le agradezco la atención para hacer una ligera siesta y, de ahí, a la carrera.

Una vez en Nava de Béjar, ya empezamos a ver rostros conocidos: los RdB, Jaime, David y Cris, Alberto y los Piratas RRC... Recogemos el dorsal y, tras quedarse Jorge con Carmen, una hija de Jesús en la ludoteca preparada por la organización para los peques, tomamos la salida.

El plan era salir muy lento (tampoco es que la cosa diese para mucho más) y estar aproximadamente 1 hora y media. Hablé con Jesús para ir juntos a cola pero salimos y algún corredor más se quedó por detrás así que continuamos al mismo ritmo. Los 6 primeros kilómetros transcurren por caminos cercanos al pueblo, pasando por la línea de salida, y luego se gira para cruzar la autovía por debajo e iniciar la subida. Después, se desciende y se da una callejeo por el pueblo (totalmente prescindible).


Hace calor. Hay suficientes avituallamientos para no tener sed. En el km 9, coronados los hermanitos, chocolate, plátanos, isotónico. En el resto agua. La salida del pueblo es cuesta abajo, después se sube para entrar en el pueblo, se baja de nuevo y ya cuando se gira para enfilar los Hermanitos, se sube durante unos 4.5 kms de manera muy suave, quitando el kilómetro final de subida. Plenamente corrible si no se llega muy atrancado a esa subida. Luego se discurre entre los hermanitos y se baja hasta el meta, previo callejeo mareante.

Después, ágape (este año me pareció escaso, no pillé ni una aceituna) que no puedo describir de que constaba y ducha en la piscina de un vecino ya con Jorge. Cañas y luego cena con Juanlu, Juan, David y Cris, en Guijuelo.

Interesante carrera que hay que tomar con el objetivo de correrla entera.

Enhorabuena, Alberto. Gracias por tu esfuerzo y el de todos los colaboradores.

P.D.: Lo que más me jodió es no llevarme el jamón en el sorteo

El track, aquí y las fotos, con gran cantidad de amigos, donde siempre.




martes, 8 de mayo de 2012

MEDIO MARATÓN XTREME HIGA DE MONREAL 2012


El año pasado, volviendo de una carrera por el norte y no sabría bien decir cual, Juanlu me comentó que le había echado el ojo. Incluso, si no me equivoco mal se inscribió y no pudo acudir. En cualquier caso, ver ese cono ahí en medio, amenazante, suponía un reto.

Este año se ha convertido en una carrera nueva. Hasta el año pasado, la carrera era subir hasta la Higa, unos 7 Kms. Este año, para bien de todos, se ha alargado la longitud del trayecto, variando la ruta de ascenso e incluyendo el descenso por senderos técnicos para sumar un medio maratón. Antes, se ascendía por una vieja carretera la cual ya ha perdido el firme en la mayoría de sus tramos, en la típica ascensión “de zetas” para ahora adentrarse por el bosque a través de senderos entre hayas, lo cual hacía la aventura ciertamente mágica.

Salimos el sábado hacia Murugarren, donde el amigo Fernan nos espera en su estupenda Casa Baquedano. Allí comimos con él, Elena y Jorge, Juanlu y yo. Sus guisos de alcachofas de la tierra, deliciosas y esas albóndigas suaves cuya receta personal amablemente compartió con nosotros. En una tarde ciertamente mala, que alternaba pequeños ratos de sol con aguaceros intensos y que no disfrutamos Ya caída la tarde, llegaron Pili y Pepe para cenar en la sidrería de Murugarren, donde el lugar y el típico menú de tortilla de bacalao, bacalao frito con verduras, chuletón y postre de queso con membrillo y mermelada de manzana, todo bien regado, es una delicia que motiva aún más a viajar a las estupendas tierras navarras.

Ya al día siguiente nos recogió Pepe y fuimos a Monreal para afrontar la aventura. La Higa impone de lejos, se ve bien la pendiente de ascenso aunque no se afronte desde la perspectiva que se observa llegando hacia ella, Tras la recogida del dorsal y la bolsa (camiseta, bote de ketchup, tarro de tomate frito, cacahuetes,...) nos aprestamos a tomar el café y nos dirigimos a la salida, donde nos encontramos al fisio de Pepe y a Mónica y Celso, de RdB.

El recorrido, como toda buena carrera de montaña es duro. El haber alargado el recorrido permite añadir zonas llanas en las cuales se puede correr bien pero por senderos muy estrechos que no van nada bien a los “pies grandes” como yo. Se inicia en el pueblo, saliendo de él para volver a pasar por la salida y ya iniciar la ascensión por terreno amplio y firme, totalmente horrible hasta el km 6 (avituallamiento). Allí se gira hacia dentro del bosque y una pequeña pared de barro aguarda para lanzar al suelo al más osado. Más barro cuanto más se pisa... Y sigue subiendo por un lodazal más o menos hasta el km 7, tras atravesar un riachuelo sigue un precioso sendero embarrado por el bosque tras el cual asoman molinos de un parque eólico hasta el km 10 (avituallamiento) sede de la central eólica y momento en el cual se inicia la travesía por el bosque. Precioso. Estrecho sendero entre árboles, muy húmedo, pleno de hojarasca y excavado que dejaba sólo introducir a duras penas los pies. Corrible para disfrutar del paisaje, de los troncos cubiertos de musgo de un color verde casi fosforescente donde, a escasos instantes, la luz se atrevía a desafiar con puntiagudos y luminosos rayos la oscuridad del tupido hayedo. Así hasta pasado el km 15 (avituallamiento) en el cual, tras salir de la frondosa vegetación aparece, vertical e imponente, la Higa. Dos puntos fosforescentes (el chaleco de los voluntarios) se divisan desde abajo. “¿Hasta allí hay que subir?”. “Sí, es sólo un kilómetro” Sólo... La subida es ciertamente vertical. Hay un primer tramo horrible, un segundo muy exigente, sólo para muy montañeros y el tercero, la parte granítica de la Higa que hay que afrontar subiendo agarrado a unas cadenas fijas a las rocas, sin las cuales sería imposible ascender. Una vez arriba, avituallamiento y para afrontar los últimos 4 kms, a través de bajadas técnicas con piedras y obstáculos y curvas de 180 grados sin visibilidad, afrontando los dos últimos kms por el mismo trayecto que se inició la ascensión.

La carrera es espectacular por el paisaje, el paso por el hayedo, la propia subida a la Higa, las cadenas, la bajada... La organización es perfecta: las marcas, imposible perderse, señalización de zonas de peligro muy evidente... Voluntarios muy animosos, avituallamientos completos, líquidos (agua e isotónico) y sólidos (plátanos, naranja, exquisita sandía, geles) y en meta... no lo sé, ya habían desmontado el chiringo cuando llegué, jejejeje. Pero tras un amplio sorteo de material deportivo, aceite, análisis biomecánico y podológicos, etc. esperaba un picoteo (salchichón, chorizo, chistorra, tortilla de patatas, pisto, vino, refrescos,...) mientras algunos corredores todavía esperaban su turno para el masaje y otros miraban la clasificación ya expuesta. El único pero...¡¡¡ el agua de las duchas estaba congelada!! Venga, ya puestos, no había camisetas talla XL.

Mi carrera.... Cuando me inscribí ya puse un comentario en el FB de la Higa: “Ya tenemos el nombre del último clasificado”. Por cierto, olvidé los pantalones en casa. Suerte que llevaba unos del Barça y al menos pude correr con ellos. Es sí, sin cordón y con la goma dada, no se cuantos miles de veces tuve que subírmelos en marcha. No hace falta que diga que no entreno nada y menos en montaña pero es lo que hay. La salida es relativamente cómoda y empieza a picar hacia arriba bien a partir del segundo kilómetro aunque el firme es compacto. Juanlu ya se marcha en ese kilómetro. Pepe ya se había marchado desde la salida, reiterando mi tesis de la fraseología runneril (“Voy a ir contigo, Juanlu”). Salgo de los últimos junto con Mónica y prefiero ir un poco por delante para ir probando que me dice el coco yendo sólo, de cara a retos más largos que se vienen encima pronto. En el km 5 me tuerzo un poco el tobillo pisando una piedra que se mueve y paro por precaución andando un rato a ver si voy a mejor o a peor. Un poco más adelante encuentro en el suelo un billete de 500 euros. Por primera vez pienso que tengo suerte, ya me va tocando encontrarme con ella. Pero... no, era de un garito de copas, publicidad. Mi gozo en un pozo... En el km 6 está el avituallamiento. Tenía bastante sed a pesar de no hacer calor, supongo que la sidrería tuvo algo que ver en ello. Tras refrescarme, me señalan el camino y un muro de lodo me espera. Ahí, tras varios resbalones y un par de ocasiones en los cuales la zapatilla se me queda clavada y sale el pie de ella, empiezo a maldecir la hora en que se me ocurrió, ya que no puedo prácticamente avanzar y que no hay donde agarrarse; ya que la vegetación de los márgenes del camino era espinosa. Mónica, que iba con el corredor escoba, me ve y me llama. En ese tramo tardé un mundo, no avanzaba. Y así me coge el cierre de carrera un poco más adelante. Seguimos y me marcho solo de nuevo hasta el avituallamiento del km 10. Allí de nuevo me atrapan y y nos vamos juntos pero me vuelvo a adelantar hasta el km 15 donde empieza la Higa. A media subida me atrapan, entre jadeos. Un poco antes, un voluntario me ofrece su bota de vino y acepto. Saca una foto. A ver si la cuelgan en alguna parte porque el paisaje del fondo es fantástico, frondosos bosques de varios colores.  Voy con ellos justo hasta empezar las cadenas. Allí se marcha Mónica que llegará sola ya a meta y yo me quedo acompañado del corredor escoba. La primera cadena me cuesta un revolcón al querer subir con las piernas. Ya visto que hay que tirar de brazos, la coloco entre las piernas y para arriba. Una vez en la cima, avituallamiento con un grupo de voluntarias animosas y altavoces con música electrónica. Y de ahí a  meta una bajada técnica hasta la falda del monte y otro km hasta el final, donde esperan Elena y Jorge y el enano entra en meta conmigo de la mano, junto al corredor escoba. Gracias Mikel y suerte en la Zegama!!

Después de la ducha y el picoteo, con el resto de compis que fueron como rayos, especialmente Celso, una cerveza en el bar del pueblo y del tirón a Madrid. Una bonita aventura, buen finde y nueva constatación de que la carrera por montaña es un deporte distinto y hay que prepararla bien y de manera adecuada.
Altamente recomendable y con mi más sincera enhorabuena a la organización y a los voluntarios. Hasta el año que viene, si no hay nada que lo impida.

Había mucho fotógrafo por el camino pero pocas fotos encontradas, así que imágenes en carrera no tengo. Dudé hasta el último instante en llevar la cámara pero hice bien por el barro. Las pocas que hay por ahora, que espero añadir más, están donde siempre. Y el track, aquí. Para ver el perfilito de la Higa en sí.