
Hemos desempolvado el "dos caballos". El garaje abierto, la lona protectora fuera y, entre una nube de polvo y varios estornudos, lo hemos conseguido arrancar, 30 años más tarde. Aún conserva la pegatina: ¿Nucleares? No, gracias. Así es este país. Un tema tan importante como la viabilidad energética, sigue estando en el aire tres décadas después gracias, como no, a acciones externas. En este caso, el drama de Japón.
No sabía como enfocar este tema, al cual tengo ganas de hincar el diente. Para introducir, hablaré en primer lugar de Japón. No me cabe duda que una tragedia de la magnitud de la que están sufriendo, la superarán "sin problemas". Es decir, a base de sacrificio. Japón, como la inmensa mayoría de civilizaciones orientales, son auténticas desconocidas para la cultura occidental. Más que desconocidas, alejadas de nosotros: sólo nos hemos aproximado a ellas de manera muy breve en el bachillerato (o como se llame). En el caso japonés, se trata de una sociedad con una base muy feudal, muy medieval. Sin acometer ninguna de las revoluciones culturales occidentales, como la científica o el Renacimiento, o algo más próxima en el tiempo la Ilustración o, en el plano económico, la Industrial; su gran catarsis se produjo tras el fin de la 2ª Guerra Mundial. La tutela y la influencia de los EE.UU. convirtió de golpe y porrazo a un país feudalista, con estructuras sociales y productivas prácticamente medievales en un país capitalista. De estos cambios bruscos conservan el espíritu de la no emoción, el sacrificio y, sobre todo, la pertenencia al grupo. No me cabe duda de que países como Japón que han superado grandes catástrofes naturales y bélicas (conflictos bélicos tradicionales con Rusia y China sobre todo a finales del XIX y en el XX, bombas atómicas, país arrasado por la 2ª GM, erupciones volcánicas, terremotos diarios, tsunamis), fundamentalmente gracias a este espíritu de tirar hacia adelante trabajando, y todos juntos.
Ahora, vayamos al tema nuclear. El accidente en la central nuclear de Fukushima, debido al tsunami, ha reabierto el debate energético que voy a centrar en nuestro país. Hace unas semanas nuestro país, desnudo ante los problemas de suministro energético, reabría el debate sobre la energía nuclear como fuente de generación de energía. El PP abanderó la propuesta. Días, después, tras el accidente, ya nos e atreven en público a sostener la idea. Volvería a hablar del tema de los políticos en España. Al igual que los del PSOE, que ya estaban pensando en reabrir Garoña y ahora saltan al cuello del PP preguntando por que les parece la energía nuclear. Que asco dan nuestro políticos.
España es un país de nulos recursos: el gas se produce en el Magreb (Argelia) con la cual hay que llevarse bien. Pero claro, ello implica llevarse mal con Marruecos. La primera derivada es una tibia respuesta con el tema del Sáhara (hay más, pero esta es la más evidente). El petróleo... de todos es conocido y me gustaría hacer una entrada acerca del tema unido a estas minirrevoluciones en el mundo árabe. El tiempo nos está dando ciertas claves para comprenderlas. Tampoco tenemos capacidad de cubrir la demanda de energía eléctrica mediante la generación propia. Por tanto, compramos a Francia la energía eléctrica: una energía que producen en centrales nucleares, la mayoría de las cuales está cerca de la frontera pirenaica... not in my back yard!!! Como producimos la energía eléctrica: en centrales nucleares, más bien obsoletas (dejémoslo en antiguas) y en centrales eléctricas de ciclo combinado que no alcanzan a cubrir toda la demanda del país (aún así, 3 veces más cara de producir que la atómica). Y luego, de manera residual, energía eólica (15 veces más cara de fabricar que la atómica) o la fotovoltaica (campos de chatarra en el mundo rural español que dejan de funcionar en cuanto la subvención se acaba...y también mucho más cara, 6 veces más, que la atómica). éstas dos últimas son las que promovemos: las poco productivas y muy caras de producir. Somos unos genios. Claro que podríamos optar a construir más centrales eléctricas, podríamos pensar. Pues no; ya que son altamente contaminantes y superaríamos el protocolo de Kyoto de emisiones atmosféricas...Vamos, que sólo nos queda la energía atómica como solución. Eso sí, ¿cuando? y...¿donde? porque mientras se contruyesen: ¿qué hacemos, dónde enchufamos el PC?
No estoy por la tolerancia cero, es evidente que cualquier persona medianamente reflexiva debe compartir la idea de que el futuro (presente) es la energía atómica. Eso sí, estoy por el riesgo cero: ¿a qué riesgo estamos dispuestos a asumir este tipo de energía? Me gustaría que fuese una energía sin riesgo o se minimizase. Que nos explicasen claramente (por supuesto sin ninguna intencionalidad política) cuales son los riesgos que hay. Y, una vez lo tengamos claro y sin la participación política, que decidamos los ciudadanos. Luego ya veremos, si la respuesta es afirmativa, donde se colocan las centrales (ese es otro problema gordo). Y si no, pues eso: ¿que hacemos? o ¿hasta que precio estamos dispuestos a pagar por el kW los particulares? y ¿serán competitivas nuestras empresas, en una economía global, a ese precio del kW?: ¿seguiremos destruyendo empresas, riqueza y puestos de trabajo?
Por favor que alguien nos lo explique. Queremos energía barata y que sea lo más "verde" posible. Riesgo cero, tolerancia...siempre.







