![]() |
| RECORRIDO MARATÓN DE BERLÍN 2011 |
A lo largo de mi longeva carrera deportiva (dejé de practicar deporte federado más allá de los 40; aunque el nivel de exigencia física no es comparable al de un deportista profesional) he tenido pocas lesiones. Alguna, suficientemente grave como para truncar un prometedor futuro deportivo.
La mayoría, típicas lesiones de la práctica de deportes con balón: capsulitis, esguinces, alguna fractura leve, sobe todo en dedos, manos tobillos, pequeñas contracturas en zona escapular,... nada de importancia. Es raro que jamás haya sufrido una lesión muscular de cierta relevancia y eso es bueno porque supongo que querrá hablar en favor de mi genética y/o de la base que llevo a lo largo del tiempo.
Lo más extraño es que las lesiones más incómodas y de mayor relevancia las sufra con el deporte más simple que hay, la carrera. Las múltiples sobrecargas que derivan en contracturas más o menos graves, los problemas con tendones y cartílagos, dolores en la cadera, en la espalda, en el pubis, en músculos imposibles (hasta la práctica de la carrera de larga distancia, inexistentes)...
Pero, sin duda, la circunstancia más extraña y decepcionante es la lesión muscular producida en el sóleo de mi pierna izquierda a tres semanas de Berlín. Todavía sin diagnosticar de manera precisa, pues la urgencia de un maratón en ciernes es mayor que la de la Seguridad Social en tratar a sus pacientes, aparentemente se queda en contractura (de caballo) sin llegar a rotura.
Tres semanas después, el problema sigue existiendo. Evidentemente no es lo del primer día. Puedo andar con normalidad, no noto nada cuando camino ni durante mucho tiempo cuando corro. Casi me habla más cuando estoy parado, con ligeras palpitaciones o espasmos en el sóleo y cuando me paso la mano sobre la zona dañada, la sensación es la misma que cuando paso la mano por una cicatriz.
En fin. Que a pesar de esto y con la motivación que tenía por correr el maratón de Berlín, allá voy. Me pondré el dorsal y estaré en la línea de salida. Esperemos que estos 3 días restantes puedan obrar el milagro y hacerme resistir todo el trayecto. Pero lo importante es vivir la experiencia y llegar entero.
Ya os contaré. De momento os dejo con el maestro Sabina y su acidez. Yo también quiero un ladrillo del muro que superaré el domingo. A por él. Va por ustedes.




